Bajo el lema “Rediseñando el periodismo de salud. Los desafíos informativos frente al cambio climático, la crisis de los medios y la desinformación”, del 25 al 27 de octubre se celebró el congreso de la Asociación Nacional de Informadores de Salud 2024. Asistir era un objetivo personal y profesional, así que, en medio de mi luna de miel, hice un paréntesis para reflexionar sobre estos temas urgentes en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander.
Uno de los momentos que más esperaba era la Mesa 3: “Infodemia, desinformación y salud: Alianza Internacional”. Este tema es central para mi tesis doctoral, en la que analizo cómo se comunicó la incertidumbre científica durante la pandemia en Bolivia y España. Durante mi investigación, la infodemia ha emergido como punto de inflexión en ambos contextos, y esta mesa me proporcionó una valiosa perspectiva global para analizar el impacto de la desinformación en las prácticas de aquellos que comunican sobre temas de ciencias de la salud.
Infodemia es el desbordamiento de información, sin importar la calidad o veracidad, en canales digitales y físicos, especialmente durante crisis sanitarias.
Mijail Santos
Durante la mesa, Xavi Granda y Mapi Muñoz, destacados representantes de ANIS, junto con otros expertos investigadores, periodistas y técnicos, exploraron estrategias para abordar la desinformación en salud. Como Mijail Santos de la OMS, quien ayudó a cristalizar algunos términos e impartió un taller exprés en el que compartió una guía esencial.

En el contexto anglosajón, existe una distinción entre dos términos semejantes pero no equivalentes: misinformation y disinformation. El primero se refiere a la difusión de información falsa sin mala intención. El segundo, a la creación maliciosa y deliberada de información falsa para su difusión. En español, no existe un término preciso para diferenciarlos.
Por otro lado, Daniel Catalán de la Universidad Carlos III, quien presentó los avances de su proyecto de investigación sobre comunicación de la salud. También, fue especialmente enriquecedor escuchar a César Mendoza de Internews y su enfoque en la colaboración internacional para fortalecer la integridad de un ecosistema de información sano. Me parece una cuestión hiperrelevante puesto que implica enfrentar la urgencia de la alfabetización mediática en ciertos contextos.

La importancia de elegir cada término
Otro de los temas recurrentes durante el encuentro fue la importancia de utilizar el término adecuado en cada situación, un aspecto a veces sutil pero que impacta enormemente en la comprensión pública. En el periodismo de salud, el uso preciso de las palabras no solo aporta claridad, sino que también minimiza el estigma y el potencial para la desinformación. Algunas de las recomendaciones fueron:
- «Mitigar» en lugar de «combatir» cuando se habla de enfermedades infecciosas, ya que el primero sugiere un enfoque de gestión y prevención, mientras que el segundo apela a la metáfora de un enfrentamiento bélico.
- ITS en lugar de ETS (Infecciones de Transmisión Sexual en lugar de Enfermedades de Transmisión Sexual), un cambio que refleja un entendimiento más actualizado de la salud sexual y reduce el estigma asociado.
- «Contagio» en lugar de «transmisión», especialmente en contextos donde el riesgo es elevado. El término “contagio” es más directo y sugiere una relación de cercanía. También ayuda a reducir el estigma.
En la jornada, se hizo evidente que los periodistas de salud tienen la responsabilidad de escoger cuidadosamente el lenguaje para comunicar con precisión y sensibilidad, especialmente durante una crisis sanitaria donde pueden propagarse y contribuir al caos y la confusión.
Un compromiso con la comunicación responsable
Asistir al Congreso ANIS fue más que una experiencia académica; fue un recordatorio de la responsabilidad que implica comunicar e investigar temas de salud. Me llevo de esta experiencia no solo conocimientos y contactos valiosos, sino también una renovada motivación para seguir investigando y divulgando la ciencia con precisión y empatía.
Y me quedo con la siguiente reflexión: es imperativo contar con un periodismo de salud informado, colaborativo y comprometido con una comunicación clara y ética, que se alinee con la realidad, respetuoso y responsable con la población a la que se dirige.
