La pandemia de COVID-19 ha acelerado la difusión de información científica a través de una variedad de canales, incluidos los preprints. Estos preprints, documentos de trabajo no revisados por pares, han desencadenado un debate sobre su influencia en la esfera mediática y en las conversaciones públicas.
En el artículo «La viralidad de la ciencia defectuosa: el contagioso impacto mediático de un preprint en bioRxiv sobre el coronavirus y sus efectos en la comunicación científica», escrito por Delgado López-Cózar, E. y Martín-Martín, A. en 2020, se aborda un ejemplo destacado que ocurrió el 31 de enero de 2020, cuando científicos del Indian Institute of Technology y de la University of Delhi publicaron un preprint en el repositorio bioRxiv titulado ‘Uncanny similarity of unique inserts in the 2019-nCoV spike protein to HIV-1 gp120 and Gag‘. Este estudio sugirió similitudes genéticas entre el SARS-CoV-2 y el virus del VIH-1, avivando teorías conspirativas sobre el origen del nuevo virus. Aunque el preprint fue retirado después de recibir críticas, su información ya se había viralizado en redes sociales y medios de comunicación.

Este incidente subraya los desafíos y beneficios de la ciencia abierta. Si bien los repositorios de preprints permiten una rápida divulgación de resultados, también plantean preocupaciones sobre la calidad y veracidad de la información. Resulta alarmente que, a pesar de recibir críticas de expertos, el preprint se convirtió en el trabajo de investigación más compartido en redes sociales hasta la fecha, con casi 200,000 descargas.
La pandemia obligó a acelerar la publicación de resultados científicos, desafiando los procesos de revisión por pares tradicionales. La regla Ingelfinger, que prohibía tácitamente la divulgación previa a la publicación en revistas científicas para asegurar así la fiabilidad de la información, había retrasado la adopción de repositorios hasta entonces. A raíz del cambio de paradigma, ahora las editoriales están aprovechando el lucrativo negocio de los cargos por procesamiento de artículos para el acceso abierto. Sin embargo, López-Cózar y Martín-Martín recalcan que la base de datos de Retraction Watch ha indicado más de 400 retracciones de artículos relacionados con COVID-19, provocando una serie de preguntas: ¿Para qué publicar en las revistas si los artículos pueden adolecer los mismos peligros que los preprints,?¿Si los preprints maliciosos pueden ser rechazados por la propia comunidad sin recurrir a las revistas, para qué las necesitamos?
La postura de los periodista especializados en ciencia parece ser clara. El 2021, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC) organizaron el ciclo de debates «Un año de periodismo en pandemia», donde se discutieron lecciones aprendidas y desafíos enfrentados por el periodismo científico durante la emergencia sanitaria. Entre los temas recurrentes, resaltó la importancia del periodismo científico riguroso y de las fuentes expertas en un contexto de abundancia de preprints y datos caóticos.
El periodismo valioso en esta pandemia ha sido el que no se ha limitado a seguir de forma pasiva la agenda que le venía dictada por las redes sociales, por los preprints, por las notas de prensa.
Michele Catanzaro, Periodista de Ciencia
A su vez, en un artículo de The Conversation del mismo año, un análisis de cómo la pandemia había impactado en la ciencia y en la forma en que se comunica, recalcó el aumento en la divulgación de preprints y su influencia en la esfera mediática. También, papel de asesoramiento ofrecido por las fuentes expertas ha resultado además fundamental a la hora de digerir el considerable volumen de preprints.
Estos artículos pueden ser muy útiles para la comunidad científica, pero cuando llegan a los medios de comunicación –y de ahí al público– la cosa se complica, ya que pueden generar ruido y desinformación. De hecho, las prepublicaciones son un reflejo extremo de lo que pueden ser los artículos científicos: no todo lo que se publica tiene por qué contarse contarse.
José A. Plaza, Periodista y responsable de Comunicación en el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII)
Al parecer, si bien los preprints son una herramienta valiosa para compartir resultados preliminares y acelerar la difusión del conocimiento en momentos de emergencia, también plantean desafíos en términos de revisión y calidad. La historia reciente del COVID-19 ha demostrado cómo la publicación en repositorios de documentos de trabajo de biomedicina no revisados añade leña al fuego de la desinformación y los bulos en redes sociales. Es importante que los medios de comunicación y el público sean conscientes de estos desafíos y trabajemos juntos para garantizar una comunicación científica precisa y responsable en tiempos de crisis como la pandemia de COVID-19.
FUENTES:
Delgado López-Cózar, E. y Martín-Martín, A. (2020). La viralidad de la ciencia defectuosa: el contagioso impacto mediático de un preprint en bioRxiv sobre el coronavirus y sus efectos en la comunicación científica.
Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y Asociación Española de Comunicación Científica (AECC). (2021) Un año de periodismo en pandemia.
The Conversation. (2021) ¿Está cambiando la pandemia la ciencia y la manera de comunicarla?
