Hablar de encuestas de percepción social de la ciencia es hablar de las herramientas diseñadas para conocer la opinión pública en materia de ciencia, así como los canales de información, las fuentes y el nivel de credibilidad que la población les atribuye. Su objetivo es entender la relación entre la ciencia y la sociedad, y proporcionar lineamientos para mejorarla. Para ello, se suelen emplear indicadores y tipologías de encuestas con un conjunto central de preguntas estándar.
El estudio realizado por Digilab en abril de 2020, en pleno confinamiento por la pandemia de COVID-19, es una de estas encuestas. Sin embargo, ofrece una peculiaridad: se llevó a cabo durante la vivencia de una crisis sanitaria sin precedentes. Este artículo analiza las preguntas del estudio y su relevancia para comprender las dinámicas de consumo de comunicación científica en un contexto tan excepcional.
Las preguntas que lanzaron los investigadores
Las primeras preguntas del estudio se centran en los canales de información utilizados por la población. La pregunta ¿Qué medio utilizas con más frecuencia para informarte sobre la pandemia de coronavirus? permite identificar los medios más populares para consumir información sobre la pandemia, revelando el interés por conocer si los hábitos de consumo de información de la población habían cambiado durante la crisis sanitaria.

Las siguientes preguntas abordan la percepción de la población sobre la confianza en la cobertura mediática de la pandemia. Las pregunta ¿En general, ¿los medios están informando correctamente sobre la pandemia? trasmite una preocupación por la calidad y veracidad de la información proporcionada. Otro pregunta destacada versa sobre si la ideología de los medios condiciona su cobertura sobre el coronavirus, planteando un debate importante sobre el papel de los medios de comunicación en la formación de la opinión pública y su posible influencia en la percepción de la pandemia. Tanto ¿La ideología de los medios condiciona su cobertura sobre el coronavirus? Como ¿La cobertura sobre el coronavirus es sensacionalista y genera alarma social innecesariamente? permiten comprender las opiniones del público sobre la calidad, la objetividad y el tono de la cobertura informativa.
A continuación, se analiza la percepción de la cantidad de información proporcionada sobre el coronavirus y su impacto en la comprensión de lo que estaba sucediendo. Para ello, se utilizan preguntas como ¿Los medios proporcionan demasiada información sobre el coronavirus? y ¿La excesiva información sobre el coronavirus me dificulta seguir cómo evoluciona la pandemia? Sabiendo que la pandemia vino de la mano de la infodemia, un fenómeno definido por OMS como una excesiva cantidad de información, en ocasiones precisa y en otras no, que dificulta la búsqueda de fuentes confiables y puede generar confusión, ansiedad e incluso fatiga informativa, considero a ambas preguntas de las más importantes.
Respecto a la confianza en las fuentes, las preguntas sobre los medios más confiables para informarse y los hábitos de acceso a medios digitales permiten conocer las fuentes de información mejor estimadas y sus patrones de consumo durante el confinamiento. Me llama especialmente la atención la pregunta ¿Te has suscrito a algún medio digital informativo de pago durante el confinamiento?, pues revela un interés por conocer el impacto de la pandemia en la disposición a pagar por información de calidad (y presumiblemente, más confiable ¿?).
Aunque, sin duda, considero que las preguntas más “pandémicas” son las finales, puesto que la desinformación, los rumores y la manipulación de la información, visto bajo el término de misinformation en la asignatura, se convirtieron en un gran desafío para la comunicación científica. Hay tres preguntas cruciales para comprender cómo las personas evalúan la credibilidad de la información y qué estrategias utilizan para combatir la desinformación. En ese sentido, especialmente ¿Has compartido algún contenido que pensabas que era cierto, y que después has descubierto que era falso? es altamente pertinente, ya que explora las prácticas de difusión de información en las redes sociales y ayuda a comprender cómo la desinformación se propaga y cómo puede mitigarse su impacto.
Conclusión
El estudio Digilab ofrece información valiosa sobre el consumo de información durante el confinamiento por el coronavirus. Sin embargo, es importante considerar que los resultados podrían no ser aplicables a otras fases de la pandemia, debido a la evolución de las necesidades informativas de la población en cada etapa. Además, la muestra es muy pequeña (1 220), considerando que la encuesta de la FECYT llega a 7 953 personas. Finalmente, el uso de preguntas cerradas y escalas de Likert limita la comprensión profunda de las motivaciones y experiencias de los participantes. Con entrevistas o grupos focales se podría complementar los datos y obtener una perspectiva más completa.
