Colleen Ballinger, conocida en YouTube por su personaje Miranda Sings, se enfrentó a una fuerte controversia en junio del 2023, cuando antiguos fanáticos revelaron conversaciones inapropiadas con ellos cuando eran menores de edad. La polémica se intensificó después de que Ballinger respondiera a las acusaciones cantando con un ukelele en un video titulado «hi.» La canción, lejos de ser una disculpa, condenaba los rumores, el bulling cibernético y lo que denominó en inglés como «the toxic gossip train«. Todavía más allá, se adelantaba a las futuras críticas del presente vídeo y las consecuentes acusaciones de gaslighting que podrían atribuirle.
Origen y autoría
La controversia se originó en YouTube, donde Adam McIntyre — y posteriormente otros fanáticos— compartieron capturas de pantalla de conversaciones inapropiadas que alegan haber tenido con Ballinger. Por su parte, la respuesta de Ballinger se publicó en su canal de vlog en YouTube.
Difusión
La controversia y la respuesta de Ballinger se difundieron principalmente en YouTube y se compartieron extensamente en otras plataformas como TikTok y X. El video de respuesta de Ballinger acumuló más de 2 millones de visitas en menos de 24 horas.
Valoración de las cualidades virales
- Emociones: La controversia que rodea a Colleen Ballinger aborda un tema altamente sensible que desencadena intensas emociones en el público y, sobre todo, entre sus seguidores. En el centro de la tormenta viral, la acusación en sí misma pone el foco en la youtuber, al desafiar convenciones presentando una figura femenina como presunta agresora. Para añadir peculiaridad al asunto, Ballinger respondió a través de un canto con ukelele, declarándose «una perdedora, no una alcahueta». Esta respuesta, cuanto menos extraña, se convierte en terreno fértil para la parodia, la indignación pública y la consecuente viralidad.
- Factor asombro: La elección de abordar un tema tan delicado de manera musical y con el ukelele como instrumento añade una capa adicional de singularidad a la situación, impulsando aún más la controversia y generando reacciones polarizadas. La mezcla de emociones, desde la indignación hasta el escepticismo, junto con la peculiaridad de la respuesta, alimenta el fenómeno viral, convirtiéndolo en un punto de discusión candente en diversas plataformas de redes sociales.
- Duración: Aunque tanto las acusaciones como la respuesta de Ballinger fueron presentadas en videos relativamente largos (10 minutos), adaptados al formato de YouTube, las piezas de parodia que ganaron viralidad fueron cortas, al igual que los clips del coro de la canción (esta es una de mis favoritas). Este ajuste conciso se alinea con la preferencia de contenido breve en redes sociales.
- Facilidad de compartir: La controversia se difundió ampliamente en diversas plataformas gracias a la facilidad de compartir contenido de YouTube en redes sociales, destacando la rapidez con la que alcanzó audiencias más allá de la plataforma principal.
En resumen, este caso revela cómo la combinación de emociones intensas, la singularidad, el elemento de participación de los usuarios para su adaptación al formato breve convergen para dar forma a un evento viral que trasciende límites y se incrusta en la memoria colectiva de las redes sociales.
